Tampoco puedo dejar de verte, ni un solo día.
Necesito tus labios para poder sobrevivir.
Tus risas, hasta las innumerables tontunas que puedes llegar a decir.
Tus abrazos. Tu pelo. Tus ojos.
Aunque haya veces en las que me sienta mal, solo porque estás tú se esfuma todo lo malo de mi cabeza. Solo porque estás a mi lado.
Aunque, sigo esperando una carta tuya, de tu puño y letra.
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