miércoles, 28 de septiembre de 2011

un recuerdo

Sabía que me gustaba. Era un uno de Noviembre.
Como bien la tradición dice, fuimos a un campo alejado de la mano de Dios para hacer castañas. Ella sabía que me gustaba, que, por decirlo de algún modo, me hacía tilín.
El no sabía nada. No tenía ni idea. Cuando me contó que se había pillado a dos tías, sentí como los celos recorrían mi mente, mi cuerpo. Yo no entendía nada.
Comimos, pasamos el día. Y ella le dijo a él, que me gustaba. Algo, mucho, no lo sabía. Solo sabía que era así, era cierto.
No sé como lo hizo, yo no quería decirle nada. Pero gracias a que ella lo hizo pudimos comenzar algo... aunque más tarde terminara, un diez de Diciembre pudimos comenzar de nuevo.
  

Cada día me sorprendo más de lo que mis sentimientos pueden llegar a causarme, a causarle también a él...



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