A veces pienso que me encantaría enseñarle a mi querida abuelita, las entradas que le dediqué al hombre que jamás ha querido más. Después pienso en que a ella, no le gusta que suban sus fotos a internet, que esté circulando ella por la red, su nombre o cualquier cosa que tenga que ver con ella.
Antes de que acabe este año, prometo enseñárselas. Una promesa que me hago a mí misma; solo para que vea como le apreciaba y como sigo haciéndolo. Porque él era único y era uno de los mejores.
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