sábado, 3 de marzo de 2012

Nunca dejaré de recordarle. Prometido.

Bueno, aquí viene el momento bajón del día. 
Llego a casa, me pongo el pijama y me siento sobre la cama apoyando la espalda sobre el póster colgado en la pared. Pues bien, giro la cabeza a la izquierda y ¡sorpresa! foto del hombre que más he querido en mi vida. Sí, me refiero al que ya se fue... 
Hace unos días imprimí esta foto, junto con otras, de él. Esta la tengo colgada en mi tablón de corcho, en frente de mi cama; para así poder verlo siempre. 
Siempre en algún momento del día me ocurre algo de este tipo... Me da tanta lástima mi pobre abuelita...


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