Ojala algún día os vea. Cruzando la calle, en algún bar, yendo a por el pan... ojala me pudierais ver y que se os cayera la cara de vergüenza. Poder maldeciros en la cara, ese es uno de mis sueños.
La sangre hace a la familia pero si no hay otro punto que nos una, esto debilitándose, se borra y olvida. No digo que queráis como tíos, ni como simples conocidos; no digo ni que sintáis algo por nosotras. Digo que nos dejéis en paz y que dejéis hacer nuestra vida sin vosotros. Que tengo unos padres que me dieron educación y principios, dos objetivos que son esenciales en la vida. Estoy harta de vosotros.
Tened claro que esta mañana me sentí tan decepcionada por fin de vosotros que os puedo llegar a odiar. También que si os dirijo la palabra será para pedir algo. Algo que tal vez os venga hasta bien, ya que querré hasta alquilar una casa, que un día fue mía, de todos y que actualmente quiero para este verano. Porque esa casa, era como mi segundo hogar.
Os odio. Si quiero estudiar derecho es para no encontrarme gente como vosotros, para saber mis derechos y obligaciones y saber qué es lo que me pertenece y en lo que puedo luchar. ¿Vuestros hijos? Ya ni familia, ni primos, ni nada. No queda nada. Os odio.
Y sé que no leeréis esto, y deseo que no lo hagáis nunca. Así, podré hacer yo, lo que siempre quise, contaros lo que pienso de vosotros; que sois unos sinvergüenzas sin corazón. De una cosa estoy segura, os pudriréis en el infierno hijos de puta.
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