sábado, 9 de julio de 2011

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Ganas de potar. De alguna manera me mentiste. Yo hice una promesa. La voy a cumplir. Tú... no sé, no estoy tan convencida... ¿y tú eras el chico de palabra?
Hoy, dos se la acercaron, le pidieron lio. Ella se negó en rotundo. Aún le quería.
Aunque la hubiera dejado días atrás, era demasiado temprano para irse con otro. Al menos para ella era así. Ella le quiere demasiado. Él lo sabe, pero no está dispuesto a hacer nada.

Oí una canción esta tarde, en la radio. Trataba de una historia en la que una chica estaba enamorada de un chico. Pero este no lo sabía.
Días más tarde, una amiga de ella le dijo que echara para adelante, que tuviera valor y que le dijera a ese chico lo que sentía por él. Ella lo hizo.
Al contarle lo que pasaba, este niño se dio cuenta de lo que tenía. Acabaron juntos. Aunque él no estuviera enamorado pero ella sí, él acabó enamorándose.
No sé si fue el tiempo estando a su lado o como se sintió él al decirla ella, que estaba enamorada. Lo que sé es, que con el tiempo, estando juntos, todo se puede.

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