sábado, 9 de julio de 2011

Odio las ''putas parras'' de la gente.

Me siento como una puta pringada. Todos los días pensando en ese chico. Ese que parecía especial, pero de una forma u otra, me demostró que no lo era tanto.
Tengo tantísimas ganas de hablar con él... Sé que él no tiene las mismas que yo, por no decir nulas.
De verle... pues menos. Os diré el por qué. Porque si le viera por la calle, en medio de Cánovas, por el prin o por el Eroski, no le saludaría. Es más, me iría de donde estuviera. Y todo esto es debido a que si le digo algo, no será lo que él quiere escuchar, si no lo que yo querría decirle. Como no puedo decírselo, porque parecería mucho más pringada aún, no se lo digo... y me voy.
Es demasiado complicada esta situación.
Todos los días escucho música. Todas me recuerdan a él, a lo que un día fuimos. Sean en inglés o español, si las entiendo, me recuerdan a él. Cuando escucho esto, los recuerdos recorren mi mente. Como si fuera una película o una ventana por la que estuviera viendo todo. Y claro, mi reacción es llorar. No sé otra cosa que no sea llorar al escuchar algo.
Cuando la gente me pregunta '' Luz! ¿Donde te has dejado el novio?'' Yo... solo sé entristecerme y decir ''me ha dejado.'' Un abrazo automático de la persona con la que hablo es la repuesta.
No podría estar con otro tío que no fuera él. No sé qué cojones le ocurre. Es distinto al chico de cuando nos conocimos  Le quiero demasiado. Aunque esto lo lea, seguirá en su puta ''parra''.
Yo no puedo hacer más. Él es el que tiene voto y decisión aquí.

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