Si me dieran una lámpara mágica, como la de Aladín, en la que solo pudiera cumplir un deseo en lugar de tres, no pediría hablar, ni besar, ni escuchar. Solo pediría un abrazo. Un abrazo de él. Es el único que me llena, solo sus abrazos me llenan.
Ya no me quedan estrategias para que me quieras. Ya ni si quiera creo que hagas nada por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario