Ya no existe el mañana. Intentar sonreír lo máximo posible es lo único que hago, para que pase esta tortura que me niebla los ojos; que no me deja ver más allá, porque lo que quiero, sé que lo he perdido y no creo que haya una ''más''. Se acabó lo que se daba, lo que intentaba, lo que pensaba hacer... no sirve de nada. Mi corazón dice que lo intente. El corazón tiene razones que la razón no entiende. Pero ya, qué importa.
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