Aunque no lo parezca, todos los días pienso en él.
Cuando me levanto, cuando me acuesto, cuando como, cuando paseo. Siempre está en mi cabeza.
Todos los recuerdos que pueda tener de él pasan por mi cabeza. Esa última conversación que mantuve con él suena y resuena en mi mente a todas horas. Siempre está su imagen. Espero que jamás se marchite.
Cuando llego a casa de mi abuela, aún parece que va a abrir él la puerta, arrastrando sus pies por las baldosas recién pulidas. Cuando voy al salón aún parece que va a estar sentado en su sillón viendo la tele... Parece incluso que escucho su voz alguna vez...
Cuánto te echo de menos abuelito...
No hay comentarios:
Publicar un comentario