sábado, 9 de junio de 2012


Esperabas estas ferias ya que siempre te lo pasabas muy bien. Este año... este año no las esperabas. 
Cuanto más tiempo pase, más tiempo hará que no puedes hablar con él. Llegaste a la feria. 
Cada año ibais todos juntos a cenar churros; cada año llegabas a casa con un montón de globos de las atracciones y después dormías allí ese día. 
Este año era diferente. Habías pasado tres meses deseando que el tiempo se parase, que la tierra dejara de dar  vueltas sobre su eje y desaparecieras a otro planeta. 
Llegaste a la feria.  En cuanto atravesaste la brillante puerta principal, te diste cuenta de todos los recuerdos que rondaban tu mente. Acompañada o no, intentabas no hablar del tema con nadie. Cruzaste el puesto de churros de chocolate; aquellos que al goloso de tu abuelo le encantaban. Un escalofrío recubrió tu cuerpo y decidiste no pensar; dejarte llevar. 
La noche comenzó y también el alcohol. Una cosa y otra hicieron de la noche una pequeña pesadilla durante un  tiempo y reventaste. Llorándole a tu amiga. Llorándole y contándole qué te ocurría. 

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