Tu problema es que no te dejas llevar. Tienes miedo, supongo, de volverte a enamorar. Mientras, aquí estoy yo sintiéndome como me siento... incomprendida.
Incomprendida y no querida. Más que no querida, no valorada. No veo nada de nada. Y no sé, no sé nada.
¿Habrá algo? No sé qué.
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