Rojos, colorados, aguados, hinchados, no visibles, incapaz de percibir algo.
Caían por sus pequeños hoyuelos, guiados por formas hasta llegar a la comisura de sus labios. Le seguían hasta recorrer la barbilla; aunque, a veces, caían sobre sus piernas. Con un sabor salado, la verdad es que le gustaban.
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